¿Inventaron los romanos el inodoro con descarga?
Nos encanta creer que los romanos tenían baños públicos con auténticos inodoros de descarga—pequeños asientos de mármol, agua arrastrando los desechos, la civilización en su máximo esplendor.

Panini — "Ancient Rome" (1757), public domain
¿Retretes con fontanería real?
Guías turísticos y libros de texto suelen decir que los baños romanos funcionaban como una descarga general. Solo sentarse, hacer lo suyo y el agua lo arrastraba—higiene al estilo antiguo. Pero la mecánica era muy distinta.
Un canal, no una descarga.
Los baños públicos en Roma usaban un flujo constante de agua bajo el banco para llevarse los desechos, pero no había palanca ni botón de descarga. Para limpiarse, una esponja compartida en un palo (el tersorium) se enjuagaba en agua corriente. ¿Qué tan higiénico era esto? Incluso los escritores antiguos se quejaban del olor.
¿Por qué imaginamos lujo de mármol?
Los primeros arqueólogos quedaron deslumbrados por los asientos de azulejos y la ingeniería hidráulica, así que llamaron a estos retretes ‘de descarga’ por analogía moderna. Hollywood, siempre enamorado del lujo antiguo, mantuvo viva la imagen—esponjas incluidas.
Los retretes romanos eran impresionantes, pero no inodoros de descarga en el sentido moderno. Funcionaban con corrientes continuas de agua y—sorpresa—esponjas comunales en vez de papel higiénico.