Alejandro Ordena la Muerte de Parmenión
Una mañana, Parmenión era uno de los hombres más confiables del imperio de Alejandro. Al atardecer, estaba muerto—asesinado por orden secreta del rey, sin haber conocido jamás su supuesto crimen.

Unknown — "Pair of gold earrings with disk and boat-shaped pendant" (ca. 330–300 BCE), public domain
La Caída Repentina de un General
Parmenión había luchado junto al padre de Alejandro y era el segundo al mando, solo detrás del rey. Ayudó a conquistar Asia, comandó ejércitos y recibió reinos para gobernar. Pero su hijo Filotas fue acusado de conspirar contra Alejandro.
La Muerte Llega Antes que la Noticia
Tras la tortura y ejecución de Filotas, Alejandro ordenó también la muerte de Parmenión—temiendo que el viejo general se rebelara al enterarse de la muerte de su hijo. Un pequeño grupo cabalgó cientos de kilómetros hasta Media, llegando antes que cualquier advertencia. Apunalaron a Parmenión sin juicio, solo por palabra del rey.
Confianza y Terror en el Corazón del Imperio
Ningún acto sacudió tanto el círculo íntimo de Alejandro. Si el rey podía volverse contra Parmenión, nadie—por leal que fuera—estaba realmente a salvo. Fue un punto de inflexión: desde entonces, la sospecha y la violencia se volvieron inseparables del gobierno de Alejandro.
Parmenión, el general más veterano de Alejandro, fue ejecutado no por sus propios actos, sino por la supuesta traición de su hijo. Alejandro envió jinetes a toda prisa por el desierto para completar el asesinato antes de que la noticia llegara al veterano. En un mundo de lealtades cambiantes, ni una vida de servicio ofrecía protección.