¿Comían los romanos en mesas y sillas?
Imagina una cena romana: invitados reunidos alrededor de una mesa, sentados en sillas, como una familia moderna. Pero así no comían los romanos de élite.
Tanner (Capt), War Office official photographer — "Allied Forces in Rome, June 1944 TR1851", Public domain
¿Mesas y sillas? No para la élite romana.
Lo has visto en películas: romanos sentados en círculo alrededor de una mesa, charlando y picando como una versión romana de los Brady. En realidad, la élite romana rechazaba las sillas en las cenas formales. Se recostaban en divanes, dispuestos en tres lados de una mesa baja: el clásico triclinium.
Estatus sobre el diván.
La arqueología lo confirma: los comedores de Pompeya muestran tres pesados divanes alineados contra las paredes, no sillas. Los frescos congelan a los invitados medio recostados, apoyados sobre el codo izquierdo, con la mano derecha libre para la comida. Solo los niños, las mujeres y los invitados de clase baja se sentaban erguidos—si es que conseguían asiento.
¿Por qué imaginamos romanos en sillas?
El mito probablemente viene de representaciones modernas y de las raras escenas de senadores en sillas curules—símbolos de poder, no de cena. Con el tiempo, nuestros propios hábitos tiñeron la visión del pasado, haciendo que los romanos se parezcan más a nosotros de lo que realmente eran.
Los romanos de élite se recostaban en divanes—nunca en sillas—al comer en un triclinium. Los restos arqueológicos y los frescos muestran que esta postura era un símbolo de estatus, no de comodidad. El diván, no la mesa, era el centro de las cenas romanas.