Médicos romanos rellenaban heridas con telarañas
Un cirujano romano mete seda de araña en la herida de un soldado — convencido de que así sana más rápido.
Duruy, Victor, 1811-1894 — "Gladiators - wall painting in Pompei, in History of Rome and of the Roman people(1883) (14803382033)", No restrictions
Seda de araña — el apósito romano
Un médico militar romano se agacha junto a una herida sangrante y la aprieta para cerrarla. En vez de lino, saca un puñado de telaraña pegajosa y plateada y la mete directo en la herida. Los hilos atrapan la sangre, frenan el sangrado y mantienen fuera la suciedad.
La farmacia de Plinio
Plinio el Viejo, el naturalista enciclopédico de Roma, escribe que las telarañas son lo mejor para tratar heridas frescas. Los hallazgos arqueológicos lo confirman: botiquines con compartimentos para polvos y materia orgánica suave y apelmazada. No es solo mito, sino práctica real.
No usaban vendas como nosotros. En textos de Plinio el Viejo, las telarañas aparecen como tratamiento aprobado para heridas sangrantes. En excavaciones han encontrado incluso botiquines antiguos con restos de materia orgánica, probablemente usada para vendar. Los hilos finos ayudan a detener la sangre y la red pegajosa actúa como barrera natural — igual que una gasa, pero tejida por una araña.