Las máquinas expendedoras de agua bendita en la Antigua Roma
Las primeras máquinas automáticas de monedas se inventaron en templos romanos.

Salvator Rosa — "The Dream of Aeneas" (1660–65), public domain
Echa una moneda por agua bendita
Entra en un templo romano y verás un artefacto de bronce. Mete un tetradracma y—clac—una dosis medida de agua bendita cae en tus manos. No era magia, sino tecnología: la primera máquina expendedora del mundo.
La invención genial de Herón
Herón de Alejandría la describió hacia el año 50 d.C. Su aparato funcionaba con una palanca: el peso de la moneda abría una válvula y salía el agua. Automatización total—siglos antes de las latas de refresco.
Los romanos podían comprar agua bendita en un dispositivo que dispensaba una cantidad exacta al introducir una moneda. El ingeniero Herón de Alejandría describió esta ingeniosa máquina en el siglo I d.C.