Reciclaje romano: lámparas DIY
Algunas lámparas romanas nacieron de cuencos rotos—remendados, agujereados y encendidos.

Unknown — "Bronze hoof of a horse" (1st–2nd century CE), public domain
¿Cuenco roto? Haz una lámpara
En una cocina de Pompeya, un cuenco de barro astillado no es basura—es materia prima. Los romanos solían hacerle un agujero al costado, añadirle un pequeño asa y llenarlo de aceite de oliva. Listo: lámpara funcional al instante.
La arqueología no miente
Los arqueólogos han encontrado cientos de estas lámparas improvisadas por todo el imperio. Reutilizadas, reparadas, recicladas de la vida diaria—la austeridad romana literalmente iluminaba sus casas.
Los arqueólogos siguen encontrando lámparas romanas hechas de fragmentos de cerámica vieja. En vez de tirar un cuenco o jarra astillada, los romanos la recortaban, le hacían agujeros y la convertían en lámpara. Este reciclaje casero muestra la practicidad diaria—reciclaje antiguo, vivo en cocinas y calles desde Pompeya hasta Britania.