Leyes romanas sobre hurgarse la nariz
En los edificios atestados de la antigua Roma, era ilegal hurgarse la nariz en un tribunal público.

Unknown — "Victory with Cornucopia (Chariot Attachment)" (40–68 CE), CC0
¿Hurgarte la nariz? No en el tribunal
En la antigua Roma, un juicio público significaba vigilar tus modales—hasta la punta de la nariz. El jurista Ulpiano prohíbe expresamente hurgarse la nariz en el tribunal, junto con escupir, bostezar y rascarse.
Decoro legal, a la romana
Esta norma no tenía que ver con la higiene. En Roma, el autocontrol y la apariencia pública marcaban el tono de la justicia. Hasta el gesto más pequeño ante el juez podía delatarte como irrespetuoso—y sacarte del proceso.
El jurista Ulpiano incluyó hurgarse la nariz en su lista de actos prohibidos para quienes participaban en juicios: nada de rascarse, bostezar ni meter el dedo en la nariz ante el juez. No era cuestión de higiene—era una regla de decoro judicial. En una sociedad obsesionada con el orden y las apariencias, hasta tus dedos podían meterte en problemas.