Iluminando la Noche con Aceite de Sardina
El olor de la cena romana seguía en la oscuridad—no por los restos, sino por la lámpara de aceite de pescado junto a tu cama.

Unknown — "Cameo: Julio-Claudian Imperial Portrait" (30 BCE–54 CE), CC0
Las noches romanas olían a sardina
El olor de la cena romana seguía en la oscuridad—no por los restos, sino por la lámpara de aceite de pescado junto a tu cama.
Aceite de pescado: la luz barata
Las lámparas de barro iluminaban cada casa romana, alimentadas con aceite de oliva barato. Pero cuando el dinero escaseaba, o en los rincones más lejanos del imperio, la gente quemaba el aceite espeso y apestoso que sobraba de sardinas y anchoas. Los arqueólogos han encontrado restos de aceite de pescado en lámparas antiguas—prueba de que las noches romanas olían a mar.
La mayoría de los hogares romanos se iluminaban con pequeñas lámparas de barro y aceite de oliva barato. Pero cuando escaseaba el dinero, o lejos del Mediterráneo, la gente usaba lo que tenía: el aceite apestoso que sobraba de prensar sardinas o anchoas. Los arqueólogos han raspado lámparas antiguas y encontrado restos de aceites de pescado—las noches romanas olían más a puerto que a jardín de rosas.