Yugurta, el forastero que compró Roma
Yugurta sale del Senado, riéndose. 'Roma es una ciudad en venta, y morirá si encuentra comprador.'

Jacques Louis David — "The Death of Socrates" (1787), public domain
Reírse del precio de Roma
Yugurta, rey de Numidia, se planta ante el Senado romano con los sobornos aún calientes en las manos. Acaba de comprar a los hombres más poderosos de la ciudad. Al salir, cuentan las fuentes antiguas, se ríe: Roma está en venta, y morirá si encuentra comprador.
Cómo los sobornos abrieron las puertas de Roma
La Roma de finales de la República estaba podrida de corrupción. El oro de Yugurta le compró amigos, justicia e incluso un tratado de paz. Salustio cuenta cómo los senadores se llenaban los bolsillos mirando para otro lado. Al final, Roma declaró la guerra—pero solo cuando la indignación pública los obligó.
Una advertencia que Roma no quiso oír
Las palabras de Yugurta persiguieron a la ciudad durante décadas. Los escándalos de su juicio y la sangre que vino después mostraron lo frágil que podía ser la grandeza de Roma cuando sus líderes ponían la moneda por encima de la patria.
No se equivocaba—la corrupción en la cima casi le cuesta el alma a Roma.