Hoy en la historia: Fordicidia, sacrificio por los campos de Roma
13 de abril: los sacerdotes romanos sacrificaban una vaca preñada—esperando que su ternero no nacido atrajera mejores cosechas de la tierra.

Master G.Z. (possibly Michele dai Carri, Italian, Ferrara, active by 1405–died 1441 Ferrara) — "Madonna and Child with the Donor, Pietro de' Lardi, Presented by Saint Nicholas" (ca. 1420–30), public domain
Un ternero oculto, una oración pública.
El 13 de abril, los sacerdotes romanos llevaban vacas—siempre preñadas—por los ásperos escalones del templo. Cada una de las treinta curias de Roma enviaba una. El sacrificio se realizaba en el corazón de la ciudad, con la sangre y el calor elevándose hacia el cielo capitolino.
Fertilidad por el fuego.
¿La clave? El ternero no nacido se extraía y se quemaba en un altar sagrado, y sus cenizas se guardaban para rituales futuros. Los romanos creían que este doble sacrificio—madre y cría—alejaría las plagas de los cultivos y alimentaría el hambre creciente de la ciudad.
Un festival con raíces profundas.
La Fordicidia era antigua incluso para los estándares romanos—Ovidio la atribuía al legendario rey Numa. Sus cenizas, rebautizadas, pronto jugarían un papel en las Parilias, uniendo el calendario romano en un ciclo de nacimiento, muerte y renovación.
La Fordicidia era una oración práctica y sangrienta por la fertilidad: una vaca por curia, terneros no nacidos quemados, pidiendo a la Tierra misma abundancia.