En este día: La persecución final de la Cerialia
18 de abril: El Circo Máximo de Roma rugía con los juegos finales para Ceres—un torbellino de cascos y gritos para la diosa del grano.

Velázquez (Diego Rodríguez de Silva y Velázquez) — "Juan de Pareja (ca. 1608–1670)" (1650), public domain
El estruendoso final en el Circo Máximo.
El 18 de abril, el gran estadio de Roma estaba a reventar—los espectadores se estiraban para ver cómo aurigas y caballos volaban por la pista. El último día de la Cerialia no era un banquete cualquiera: el suministro de alimentos de la ciudad dependía del favor de la diosa Ceres.
Paja, zorros y un ruego por abundancia.
Antes en el festival, rituales de fuego llenaban las calles—ahora, las carreras eran el centro de atención. Los romanos llevaban guirnaldas de trigo y rezaban por buenas cosechas. Las estatuas de Ceres desfilaban entre el aroma de grano tostado en el aire.
El último día del festival de la Cerialia estallaba con carreras y rituales en honor a Ceres. Para los romanos, era el momento de gritar, festejar y suplicar a la diosa por campos fértiles.