Esparta: ¿ciudad de guerreros iguales?
Piensa en Esparta y ves un ejército de iguales—ciudadanos-soldados disciplinados que solo viven para la batalla. Pero la verdadera Esparta funcionaba gracias a un brutal sistema de esclavitud.

Bierstadt — "The Arch of Octavius", public domain
¿Era cada espartano un guerrero?
La cultura popular nos muestra 300 hoplitas sedientos de batalla, todos ciudadanos, todos iguales. ¿La verdad? La clase guerrera espartana ('espartiatas') era solo una fracción de la población. Su ciudad dependía de miles de ilotas—siervos estatales que hacían el trabajo.
La esclavitud, no la igualdad, movía Esparta.
En su apogeo, los espartiatas sumaban quizá 8.000; ¿ilotas? Las estimaciones llegan a 200.000. El sistema espartano dependía de aterrorizar a los ilotas—el asesinato ritual anual no es un mito. El 'ejército de iguales' se sostenía con violencia sistemática.
¿Por qué sobrevive el mito?
Escritores posteriores—especialmente Plutarco—admiraron la disciplina espartana y pasaron por alto lo feo. La Gran Bretaña victoriana adoraba el ideal del 'noble espartano'. La realidad era mucho más dura e inestable.
La élite militar espartana era una minoría diminuta. Todo su modo de vida se basaba en la opresión de los ilotas—una población esclavizada obligada a cultivar la tierra para que los espartanos pudieran entrenar para la guerra todo el día.