Epaminondas se juega la vida por la paz
Un general se juega la cabeza—solo por negarse a empezar otra guerra.

Unknown — "Head of a Woman" (300–200 BCE), CC0
Negarse a marchar
En el 369 a.C., el general tebano Epaminondas dejó helada a la asamblea de la ciudad. Le ordenaron liderar un ataque preventivo contra los aliados de Esparta y él dijo que no. El consejo amenazó con juzgarlo por traición—la ejecución era una posibilidad real. Pero Epaminondas no se movió.
El precio de la conciencia
Sus enemigos se enfurecieron. Algunos pedían su cabeza. Otros dudaron, recordando lo que Epaminondas había hecho por Tebas en el campo de batalla. Al final, se libró por poco de la condena, pero le quitaron el mando.
Un heroísmo distinto
Negarse a luchar requirió más agallas que desenvainar la espada. Epaminondas eligió la paz antes que la gloria personal, y demostró que el verdadero liderazgo a veces es decirle 'no' a los tuyos.
A veces, el acto más valiente es negarse a pelear, aunque todos esperen sangre.