Los emperadores Gordianos y la jugada del Senado
En una sola tarde, el Senado apostó por dos emperadores recién estrenados—y los vio morir en menos de una semana.

Auguste Renoir — "Madame Georges Charpentier (Marguerite-Louise Lemonnier, 1848–1904) and Her Children, Georgette-Berthe (1872–1945) and Paul-Emile-Charles (1875–1895)" (1878), public domain
Un golpe de Estado por telegrama
Las noticias vuelan a Roma: el pueblo del norte de África se ha rebelado, matando al gobernador odiado y proclamando emperadores a Gordiano I y su hijo. El Senado aprovecha la ocasión y vota su apoyo al instante. Las estatuas del viejo tirano son arrancadas del Foro.
Una semana de esperanza falsa
El reinado de los Gordianos apenas dura veintiún días. Un general rival marcha sobre Cartago y aplasta la revuelta. Gordiano II muere en combate. Gordiano I, ya anciano, se ahorca al enterarse. El Senado queda atrapado—comprometido con la rebelión y sin emperadores.
El precio de la apuesta
Ya no hay vuelta atrás. La jugada del Senado los obliga a luchar por sobrevivir, desatando una guerra civil brutal. Para Roma, es un recordatorio: en los peores días del Imperio, los hombres de toga jugaban a un precio que solía costarles la cabeza.
El Senado intentó burlar a un tirano apostándolo todo por los Gordianos. Pero la jugada acabó en desastre y sangre, dejando claro lo frágil que era el poder en los días más oscuros de Roma.