La muerte de Tiberio Graco
Estalló un motín en el Senado romano—los senadores rompieron bancos para usarlos como garrotes y apalearon a un tribuno hasta matarlo.

Unknown — "Head from a Figure with a Beaded Headdress" (12th–early 13th century), public domain
Un choque estalla en el corazón de Roma.
En el 133 a.C., el tribuno Tiberio Graco intentó aprobar una ley para redistribuir tierras entre los pobres de Roma. Temiendo que buscaba convertirse en rey, los senadores y sus partidarios asaltaron el Capitolio. Armados con garrotes hechos de bancos, mataron a golpes a Graco y a más de 300 de sus seguidores.
Un tabú se hace añicos.
Nunca antes se había matado a un tribuno romano por motivos políticos—hasta ahora. Con un solo acto de violencia multitudinaria en el Senado, generaciones de autocontrol político se rompieron. Roma jamás volvería a su antiguo equilibrio.
Comienza la era de la sangre.
Tras el asesinato de Graco, la violencia política se volvió parte de la vida pública romana. Cada bando se armó—no solo con argumentos, sino con bandas y cuchillos. La lenta agonía de la República comenzó bajo una lluvia de garrotes de madera.
El asesinato de Tiberio Graco rompió siglos de costumbre política y desató un ciclo de violencia que ayudó a condenar a la República Romana.