La traición en las Termópilas
Los griegos resistían el paso de montaña—hasta que uno de los suyos mostró a los persas un sendero oculto para cabras en plena noche.

Unknown — "Marble female figure" (4500–4000 BCE), public domain
Un paso de montaña, una resistencia desesperada.
En el 480 a.C., el rey Leónidas y unos pocos miles de griegos bloquearon el paso de las Termópilas. Los persas los superaban en número, pero el terreno estrecho equilibraba las probabilidades. Durante dos días, los escudos griegos mantuvieron la línea.
El sendero de las cabras—traición a la luz de la luna.
Un lugareño, Efialtes, se deslizó hasta el campamento persa y reveló un sendero secreto por las montañas. Esa noche, los persas marcharon en fila india a través de la oscuridad y flanquearon a los griegos antes del amanecer. Leónidas se quedó con sus hombres y luchó hasta el final.
Un nombre maldito durante siglos.
Según Heródoto, Efialtes se convirtió en una de las figuras más odiadas de la historia griega. Durante generaciones, su nombre se usó como palabra para 'pesadilla'. La resistencia griega aún resuena—pero la traición convirtió la determinación en tragedia.
El acto de traición de Efialtes sentenció a Leónidas y sus hombres, convirtiendo lo que pudo ser una resistencia milagrosa en un último aliento heroico. Su nombre se volvió sinónimo de “pesadilla” en griego.