Cincinato: El Dictador Reacio
Llamado desde su pequeña granja, Cincinato salvó a Roma—y luego volvió a casa para retomar el arado.

Pacetti, Vincenzo — "Statue of Dionysos leaning on a female figure ("Hope Dionysos")" (27 BCE–68 CE), public domain
El campesino llamado por la crisis.
En el año 458 a.C., Roma estaba en peligro: una tribu rival había acorralado a un ejército romano. El Senado envió emisarios a una granja, donde encontraron a Lucio Quincio Cincinato sudando tras un buey. Soltó el arado, se puso la toga púrpura de dictador y corrió a Roma.
Dieciséis días, una victoria, cero ego.
Cincinato reunió tropas frescas, atacó de noche y rescató a los romanos de un solo golpe. Con el poder absoluto en sus manos, hizo algo raro: lo devolvió todo. Tras solo 16 días, renunció y regresó a su hogar. Para generaciones de romanos, fue el antitirano: el líder que no quería nada más que volver a la vida normal.
En una época de gobernantes hambrientos de poder, Cincinato fue nombrado dictador, derrotó a los enemigos de Roma en solo 16 días y renunció a su poder absoluto. La leyenda persiguió la política romana durante siglos.