Catulo: Ardiendo por Lesbia
Catulo escribe poemas que queman y duelen—y los lee en voz alta en cenas romanas. La mujer a la que llama Lesbia está casada; a Catulo no le importa. La quiere, y quiere que todos lo sepan.

Panini — "Ancient Rome" (1757), public domain
Cartas de amor en llamas
Catulo escribe poemas que arden y escuecen. Los recita en cenas, nombrando a su amante solo como Lesbia—una mujer casada que todos reconocen. La quiere, y quiere que el mundo lo sepa.
Poesía que escandaliza a la ciudad
En la Roma republicana, la poesía debía halagar, no confesar. Catulo derrama celos, alegría y desesperación en papiro, se burla de senadores y expone su dolor privado. Su círculo murmura. La ciudad escucha—y se sonroja.
Heridas que siguen sangrando
Catulo cambió la poesía para siempre. Sus versos son crudos, directos y vivos, un diario marcado por el amor y el despecho. Dos mil años después, el desgarro sigue sonando.
En una Roma obsesionada con la política y el poder, Catulo deja que su agonía privada se derrame en versos públicos. Sus poemas chisporrotean de celos y deseo, se burlan de senadores y nombran amantes con clave. Las cejas de Roma suben con cada estrofa escandalosa. Por primera vez, la poesía se vuelve diario—y las heridas de Catulo siguen abiertas dos mil años después.