Catón el Joven: Honor y Verdad
«Prefiero fracasar con honor que ganar haciendo trampa.» Catón el Joven puso el listón y vivió según él, aunque solo le quedaran cicatrices.

Unknown — "Idealized Head" (50 BCE–100 CE), CC0
La postura de Catón, gane o pierda.
Plutarco, en su Vida de Catón el Joven, recoge: «Ἐγὼ μὲν τιμῶ πάνυ τὸ νικᾶν, ἀλλὰ μᾶλλον τὸ μετ’ ἀρετῆς ἡττᾶσθαι.» — «Valoro la victoria, pero valoro aún más ser derrotado con virtud.» Para Catón, no había premio que valiera perder el alma.
Cuando perder es la verdadera victoria.
Catón el Joven creía que jugar limpio importaba más que el resultado. Se enfrentó a César, a la corrupción y hasta a sus propios aliados cuando torcían las reglas. Le tenía menos miedo al fracaso que al deshonor.
El corazón terco de la República.
Catón bebía agua fría, vestía la toga más sencilla y jamás se reía de chistes verdes en el Senado. Prefirió morir por su propia mano antes que vivir bajo César. Roma se vendía—Catón demostró que él no.
Para Catón, la reputación era calderilla—lo que importaba era la integridad. Se enfrentó a Julio César y perdió. Pero nunca se perdió a sí mismo. Su honestidad terca casi lo arruina, pero forjó una leyenda.