Hogares griegos y monóxido de carbono
Es invierno en Atenas y la única forma de entrar en calor es un brasero de bronce—llenando la habitación de veneno invisible.

Unknown — "Mirror" (c. 470–460 BCE), CC0
El calor mortal de un hogar griego
Es invierno en Atenas y la única forma de entrar en calor es un brasero de bronce—llenando la habitación de veneno invisible. El aire se espesa mientras arden las brasas, pero no hay chimenea, solo paredes gruesas y enlucidas.
Carbón vegetal y el precio del confort
La mayoría de las casas griegas usaba braseros de carbón vegetal en el interior para calentarse. La arqueología descubre sus carcasas ennegrecidas, a veces dentro de los dormitorios. Los escritores antiguos describen dolores de cabeza y muertes por “mal aire”—intoxicación por monóxido de carbono, 2.400 años antes de que le pusiéramos nombre.
La mayoría de las casas griegas no tenía chimenea. El calor venía de quemar carbón vegetal en interiores, en braseros de metal. ¿El resultado? Dolores de cabeza crónicos, mareos y hasta intoxicación por monóxido de carbono—los escritores antiguos mencionan muertes por “mal aire”. Los hallazgos arqueológicos muestran braseros quemados en los dormitorios, una pista silenciosa del precio de no pasar frío.