Fragmenta.
Mito Desmentido·Roma Antigua·Roma Tardorrepublicana e Imperial

¿Las mujeres romanas se reclinaban en los banquetes?

Te imaginas un festín romano: hombres tumbados entre vino y manjares, mujeres erguidas y discretas al borde de la sala. Jamás en el diván. Así lo cuentan los libros.

¿Las mujeres romanas se reclinaban en los banquetes?

Unknown — "Crossbow Brooch" (ca. 430), public domain

El mito del diván solo para hombres

Todas las pelis y museos muestran a las mujeres romanas sentadas tiesas en los banquetes, casi invisibles. Los divanes del famoso triclinium eran territorio masculino—ellas solo miraban, nunca se tumbaban. Parece ley de hierro, pero no es toda la verdad.

Reclinarse juntos: el verdadero banquete

Ya en el siglo I d.C., las mujeres de élite se tumbaban junto a los hombres en cenas y fiestas—unas veces como invitadas de honor, otras como anfitrionas. Los satíricos antiguos como Juvenal se quejaban de que ellas incluso lideraban la conversación. La norma era real en la República, pero la moda y la costumbre cambiaron con el Imperio.

¿Por qué sobrevivió el mito?

A los eruditos victorianos les fascinaba la idea de la moral romana estricta y repitieron la regla de ‘mujeres sentadas’ en los libros durante décadas. Mientras tanto, frescos y poemas de Pompeya muestran a mujeres relajadas junto a los hombres, copa en mano—una escena mucho más viva y menos predecible.

En época imperial, las mujeres romanas de élite se reclinaban junto a los hombres en los banquetes—a veces incluso eran mayoría. El cambio dice tanto sobre los roles de género como cualquier edicto o batalla.

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