Alcibíades, el Tránsfuga
Despertó siendo general ateniense — al anochecer, ya conspiraba con los peores enemigos de Atenas.

Jacques Louis David — "The Death of Socrates" (1787), public domain
De héroe a traidor de la noche a la mañana.
Alcibíades era el niño prodigio de Atenas: apuesto, brillante, peligrosamente persuasivo. Acusado de sacrilegio en vísperas de la expedición a Sicilia, huyó en vez de enfrentar el juicio — y fue recibido por los espartanos, los rivales más odiados de Atenas.
Burlando a tres imperios.
Más tarde, Alcibíades se convirtió en asesor militar de Esparta, recomendando célebremente fortificar Decelea en Ática. Pero allí también se ganó enemigos y volvió a desertar — esta vez, al sátrapa persa Tisafernes. Cada movimiento lo mantenía vivo e influyente.
¿Alguna vez regresó a casa?
Regresó a Atenas finalmente, aclamado como salvador tras orquestar victorias clave. Pero la política ateniense era implacable. Exiliado una vez más, Alcibíades murió en circunstancias oscuras, recordando que ni el carisma ni la ambición pueden con las alianzas cambiantes.
Alcibíades cambió de bando no una, sino tres veces durante la Guerra del Peloponeso. Luchó por Atenas, luego por Esparta, después por Persia, manipulando a todos para sobrevivir — y brillar.