Agripina la Menor: Poder en Púrpura
Iba por Roma en un carro dorado—su hijo al lado, y el Senado tragando saliva cada vez que pasaba.

Unknown — "Hercules" (c. 30 BCE–20 CE), CC0
La madre más peligrosa del Imperio
Pasea por el Foro, el carro dorado avanzando lento, su hijo Nerón al lado. El pueblo mira, pero el Senado es el que tiembla—obligados a tragarse a una mujer que se niega a quedarse en la sombra.
Un poder nunca visto
Agripina la Menor no es la típica emperatriz callada. Sale en las monedas, se sienta en las reuniones del Senado y se encarga personalmente de quitarse rivales de en medio. Para muchos romanos, su poder era un subidón—y un susto.
Un legado escrito en sangre y mármol
Su jugada sale bien, pero le cuesta caro. Nerón se vuelve contra su madre y la manda matar. Roma la recuerda como veneno y pionera—a la vez. Prueba de hasta dónde podía llegar una mujer si se atrevía.
Agripina convierte la maternidad en un arma. Usa dinastía, rumores y espectáculo para que su hijo Nerón sea emperador—incluso pone su cara en las monedas, como si Roma la gobernara una madre con su niño. Ninguna romana antes se atrevió a pisar tan fuerte la sombra del emperador.