Agripa Póstumo: El heredero olvidado
Desterrado a una isla solitaria, nunca vistió la púrpura—aunque fue el último heredero varón de Augusto.

Salvator Rosa — "The Dream of Aeneas" (1660–65), public domain
El príncipe exiliado de Roma
Hubo un tiempo en que Agripa Póstumo era el heredero oficial de Augusto. Meses después, estaba encerrado—vivo pero perdido—en una villa austera en la isla de Planasia. La élite romana fingía que ya estaba muerto.
La batalla invisible por la sucesión
Augusto adoptó a Póstumo como último recurso tras perder a otros herederos. Pero los rumores crecían: Póstumo era rudo, impulsivo, imposible de controlar. Algunos autores antiguos insinúan que Livia, esposa de Augusto, lo veía como amenaza para su hijo Tiberio—y logró su exilio. En las sombras del imperio, la familia era más letal que la espada.
El príncipe que rondó al imperio
Cuando Augusto murió, Póstumo fue asesinado casi de inmediato. ¿Fue una misericordia, o la última necesidad política? Algunos romanos difundieron rumores de que había escapado—y que volvería. El futuro del imperio siempre pertenecería a otros.
Agripa Póstumo fue adoptado oficialmente por Augusto y posicionado como heredero de reserva. Pero en pocos años, fue enviado al exilio en la diminuta isla de Planasia. Los historiadores antiguos—nunca amables—lo describen como tosco e incapaz de gobernar, pero la verdad es turbia: las maniobras políticas de Livia y Tiberio quizá lo condenaron. El futuro del imperio dependió, por un momento, de este marginado.