Abogados Romanos: Prohibido Cobrar Honorarios
Los mejores abogados de la antigua Roma no podían cobrar honorarios—al menos, oficialmente.

Salvator Rosa — "Self-Portrait" (ca. 1647), public domain
Sin honorarios legales—solo regalos generosos
La ley romana, mediante la Lex Cincia (204 a.C.), prohibía que los abogados cobraran por sus servicios. Técnicamente, defender un caso debía ser un deber cívico, no un trabajo remunerado.
La trampa: regalos y vacíos legales
Por supuesto, los abogados ambiciosos no trabajaban gratis. En su lugar, los clientes agradecidos solían darles «regalos»—a veces dinero, a veces bienes costosos. Las reglas obligaban a todos a fingir, pero todos sabían el verdadero precio de una buena defensa.
Los abogados romanos (los oradores) tenían prohibido por ley aceptar pagos por sus servicios. La norma, aprobada en los inicios del Imperio, buscaba evitar la corrupción y mantener la justicia ‘pura’. En la práctica, la mayoría aceptaba ‘regalos’—que podían ser muy generosos. Si los atrapaban cobrando abiertamente, tanto cliente como abogado podían ser castigados bajo la Lex Cincia.